Es un hecho. Todo lo que aprendemos desde pequeños nos convierte en las personas que seremos en un futuro. Valores, educación y, también, hábitos en la mesa. Llevar una alimentación saludable es esencial, y más desde que somos niños.

En esas edades todo se está desarrollando y es primordial sentar las bases de una vida saludable. En otras palabras, favorecer una relación de respecto y educación hacia lo que comemos y cómo nos alimentamos.

Al igual que un adulto, los niños también necesitan ese aporte diario de nutrición; teniendo en cuenta las proporciones y las cantidades de calorías necesarias, como es lógico, por su edad, peso y altura. Pese a todo, lo que no debe faltar en su dieta semanal es una buena presencia de frutas y verduras, productos frescos, cereales, lácteos bajos en grasas, carnes magras, pescado, etc. Es decir, una alimentación lo más variada posible y que incluya todos los grupos de alimentos, pero sin abusar de ninguno de ellos.

Y es que los hábitos alimenticios de los niños comienzan por los propios padres, como modelo de lo que es una alimentación saludable en el hogar. Normas y costumbres que un niño debe interiorizar desde pequeño. Gracias a esa opción más sana, tendrán el peso adecuado, rendirán mucho mejor en el colegio y evitaremos que en un futuro desarrollen enfermedades de tipo cardiovascular, entre otras.

En el caso de las frutas y las verduras es primordial que consuman de 2 a 3 piezas de fruta al día y un par de raciones de verduras en cada jornada. Le estarás dando una dosis maravillosa de vitaminas, minerales y fibra.

Por su parte, tomar lácteos les ayudará en su crecimiento y a fortalecer los huesos, aún en desarrollo.

En cuanto a los carbohidratos (pan, arroz, pasta, patatas, legumbres) son esenciales para esa energía desbordante que necesitan los niños, desde que se levantan hasta que se acuestan. Evita, en este sentido, aquellos cereales que sean procesados, el pan blanco en exceso o los que son menos naturales y saludables. Por el contrario, los integrales les aportarán fibra y un aumento de minerales y vitaminas.

No dudes en ofrecer al niño proteínas; presentes en pescados, pollo, pavo o legumbres. No se debe abusar de la carne roja (tanto mayores como pequeños). Elige, especialmente, la opción de pescados más saludables con ácidos grados omega 3 que contienen el salmón, la trucha, los arenques…etc. Pero, en general, que no falte el pescado de todo tipo en su plato.

No te olvides que una buena hidratación es importante. Para beber, siempre agua; nada de refrescos, que dejaremos para momentos muy puntuales o festivos del año.

En general, la clave es predicar con el ejemplo. Si cuidamos nuestra alimentación, nuestro hijo nos imitará.