¿Te has dado cuenta? Todo el año puedes ver en los estantes de los supermercados casi los mismos productos. Sin embargo, debemos cuestionarnos si esto es saludable ya que con el consumo de alimentos de temporada nos aseguramos de llevar una dieta sana, nutritiva y equilibrada.

Debes saber que no todos los alimentos se cultivan y producen todo el año. Cada uno tiene su temporada y lo mejor es consumirlos cuando llega su fecha óptima.

Un alimento de temporada es aquel que está listo para recolectarse (frutas, verduras, legumbres, frutos secos…)  y, por lo tanto, para ser consumido. No ha pasado por ningún proceso artificial para que esté en su mejor momento y eso se traduce en que tiene todo su sabor, olor, textura, color o temperatura.

Ventajas de consumir alimentos de temporada

Calidad nutricional. Al ser de temporada, sus vitaminas y minerales se encuentran mejor conservadas. Además, los tiempos se acortan: se recolecta cuando está maduro y se lleva al establecimiento para venderlo y consumirlo, de modo que al reducirse los tiempos y no haber procesos artificiales la pérdida de estas propiedades es menor.

Son más económicos. Al estar en su mejor momento, hay abundancia de ese producto de manera natural y, por lo tanto, su precio suele bajar.

Se favorece la sostenibilidad. Al recoger esos alimentos en su fecha óptima se respeta el ciclo de la naturaleza y no se recurre a métodos, o aditivos, para adelantar esa recolección ni para conservar esos alimentos. Además, como tienen un origen local, se reducen las emisiones de CO2 ya que se gasta menos en transporte y no se usan tantos productos químicos.

Así, con este tipo de consumo, apoyamos a los mercados locales y ecológicos de nuestro entorno y ayudamos a estos pequeños agricultores a que mantengan más variedades de frutas y hortalizas, lo que conlleva a conservar la agroecología.

Una buena forma de tomar productos de temporada sin confusiones es realizar un calendario con los productos que hay en cada estación del año. Así, debemos aprovechar los beneficios que ofrece el producto en cada una de las estaciones del año. En verano es recomendable comer alimentos que nos hidraten frente a las altas temperaturas y, en invierno, debemos ingerir aquellos cuya presencia de vitaminas ayude a nuestro sistema inmunológico a protegernos de las enfermedades.