En la actualidad, gozamos de una gran esperanza de vida. Y para afianzar esa larga vida, lo mejor es seguir una serie de propósitos que nos ayuden a lograr un envejecimiento saludable y activo en forma de una alimentación completa y equilibrada (donde los germinados no pueden faltar), practicar algo de ejercicio físico de forma regular, así como desterrar hábitos nocivos como el abuso del tabaco o del alcohol.

¿Cómo debe ser una dieta saludable en el caso de las personas mayores?

Las bases de una dieta saludable son las mismas durante toda nuestra vida, pero nuestras necesidades nutricionales particulares van cambiando conforme envejecemos. Por ello, los objetivos de la alimentación son promover la salud para reducir el riesgo de sufrir ciertas enfermedades.

A partir de cierta edad, necesitamos menos energía debido a que nuestro metabolismo es más lento; pero eso no significa que no precisemos la misma cantidad de nutrientes. Por ello, en la dieta saludable para las personas mayores no pueden faltar los siguientes elementos:

  • Proteínas que forman parte de nuestras estructuras como células o tejidos, además de cumplir otras funciones importantes como hormonales o de defensa. En este caso es importante aumentar el consumo de pescado sobre la carne (y en este último caso priorizar la carne blanca).
  • Grasas que cumplen una función de reserva energética, además de ayudarnos en la formación de hormonas. Pese a todo, debemos procurar que no supere el 30% de nuestra ingesta diaria y que sean grasas saludables como las del aceite de oliva, los frutos secos o el aguacate antes que elegir las saturadas.
  • Hidratos de carbono con una misión energética clave y que podremos encontrar, sobre todo en su aspecto más saludable, en los cereales y legumbres.
  • Vitaminas y minerales como los que nos aportan los germinados y cuyas propiedades ya hemos adelantado en un post anterior.

Junto a todo esto no debemos olvidarnos de hidratarnos correctamente. La sensación de sed se va perdiendo con la edad, por lo que es importante beber líquidos de forma regular, especialmente en forma de vasos de agua, pero también con infusiones, caldos, leche o zumos naturales.