Por medio de la nutrición, las células de nuestro organismo obtienen esa materia y esa energía necesarias para que nuestro cuerpo ponga en marcha sus funciones vitales.

Sin embargo, si nuestra alimentación es deficiente en esos componentes esenciales, esas células se debilitan y es cuando empiezan a aparecer enfermedades crónicas-degenerativas como obesidad, diabetes, alergias, alteraciones cardiovasculares…

En definitiva, esa mala alimentación unida a situaciones de estrés y poca actividad física son los detonantes de esa alarma nutricional.

El papel de la nutrición

En los últimos años, se han logrado importantes avances en el área de la nutrición sobre todo en el plano que pone en evidencia la relación que existe entre la nutrición y salud. De igual manera que esos hábitos alimentarios inciden en la aparición de patologías, se ha descubierto que ciertos tipos de alimentos provocan respuestas hormonales en el organismo y llevan al correcto o incorrecto funcionamiento del mismo. Es decir, pueden proporcionar mejor calidad de vida o, bien, acortar la existencia y acelerar los procesos de envejecimiento.

Unos hábitos de vida saludables que influyen de manera más directa y determinante en la salud de la población, por delante incluso de la herencia genética, la contaminación ambiental y la asistencia sanitaria.

¿Qué alimentos no pueden faltar en una dieta completa?

La prevención es importante y, dentro de ella, seguir una dieta equilibrada; pero en muchos casos no sabemos en qué consiste. La mejor dieta a seguir según los especialistas es la dieta mediterránea. Por tanto, si quieres gozar de una salud envidiable, lo mejor es seguir estos consejos nutricionales que te ayudarán en este sentido.

  • Toma frutas y hortalizas todos los días: Se recomienda cinco piezas de fruta y hortalizas al día, al tiempo que evitamos las hortalizas precocinadas o envasadas, pues suelen tener un alto contenido en sal. Lo aconsejable es hacerlas al vapor y, llegado el caso, cocinarlas o aderezarlas con un poco aceite de oliva.
  • Limita la sal: Una acción que es igual de beneficiosa que el hecho de dejar de fumar para siempre.
  • Los cereales, mejor integrales: Los cereales que se suelen tomar son mayoritariamente refinados. Sin embargo, las cualidades cardiosaludables de los integrales son determinantes ya que reducen el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades del corazón e incluso cáncer. En este caso, no te olvides de incluir en tu dieta cereales germinados que resultan de lo más saludables al ser más digestivos y tener un mayor aporte de minerales.
  • Legumbres: Hay que garantizar la presencia de legumbres en la dieta, pero cuidado al prepararlas: conviene evitar platos con un alto contenido en grasa. En este caso, una receta con nuestras legumbres germinadas te garantiza ese aporte más que completo y equilibrado.
  • Frutos secos para mantener la salud cardiovascular y cuidar la actividad de nuestro cerebro.
  • Apuesta por más raciones de pescado y menos de carne roja.
  • Los lácteos que tomes, para beneficiarte de su aporte de calcio, mejor que sean desnatados.
  • Nada de bebidas azucaradas ni alcohólicas.