Cuidar la salud de nuestro entorno natural no solo requiere de políticas medioambientales por parte de organismos, gobiernos o multinacionales. Nosotros mismos, el ciudadano de a pie, podemos aportar nuestro granito de arena a la hora de contribuir a frenar los perniciosos efectos del cambio climático.

Desde Grupo Foody’s, empresa comprometida medioambientalmente y en cuyos procesos de producción se respetan siempre unos ciclos sostenibles, nos sumamos a esos pequeños gestos cotidianos que debemos incorporar a nuestro día a día

¿Qué hacer en casa?

En nuestro propio hogar podemos seguir una serie de máximas de lo más responsables. Así, ahora que llega el frío lo mejor es mantener una temperatura estable en casa para que no se dispare nuestra factura de la luz o gas. Además, es importante aprovechar al máximo las horas de luz para no tener bombillas encendidas y no despilfarrar energía en estancias donde no estemos.

El reciclaje es otro aspecto fundamental en el hogar. Apostaremos por separar todos los residuos que generamos en casa entre envases de cristal, papeles y cartones, plásticos, basura orgánica y el resto de desechos. En lo que se refiere a los plásticos intentaremos poco a poco desterrarlos de nuestra vida.

¿Qué se puede hacer en el ambiente laboral?

Nuestro trabajo también es susceptible de adoptar pequeños cambios en el día a día como es el caso de ahorrar papel o no dejar los aparatos electrónicos encendidos.

Y para llegar al trabajo, lo mejor es que dejemos el coche en casa. Podemos usar, si es posible, el transporte público y en el caso en el que la distancia no sea muy larga ir en bicicleta o andando. No solo mejoraremos el planeta, sino que también cuidaremos nuestra salud.

¿Y a la hora de comer?

En nuestra alimentación también se concentran algunos esfuerzos, sencillos eso sí, para cuidar el mundo en el que vivimos. En este caso sigue una alimentación natural (como es el caso de los germinados) en lugar de alimentos preparados que en la mayoría de los casos vienen envueltos en plásticos.

Una alimentación completa y equilibrada, como la que nosotros defendemos, también puede ser sostenible. En este sentido, este tipo de dieta (donde de nuevo entran las semillas germinadas) es aquella que logra un bajo impacto medioambiental al proteger y respetar la biodiversidad y los ecosistemas. Por si fuera poco, además de ser adecuada nutricionalmente, segura y saludable, permite optimizar los recursos humanos y naturales.

En este sentido, lo más acertado es consumir alimentos de kilómetro cero, de temporada y apoyando el desarrollo de economías locales como es el caso de nuestra empresa que forma parte del tejido de la industria agroalimentaria de Navarra. Y es que consumir producto local supone una menor emisión de gases contaminantes provenientes del transporte.